Una invitación a escuchar la última palabra: muere Josep Casadesús, catedrático vitalista y microbiólogo | La ciencia

El microbiólogo Josep Casadesús, en una imagen cedida por sus amigos.
El microbiólogo Josep Casadesús, en una imagen cedida por sus amigos.

Josep Casadesús fue catedrático de genética en la Universidad de Sevilla y dedicó su vida a Salmonella enterica como organismo modelo para la patogenia bacteriana y la genética microbiana. Nada es pequeño en microbiología, porque los microbios, incluso un solo microbio, ofrecen la imagen más completa posible de toda la Naturaleza, de toda la Vida. Por eso, quien ama un microbio, ama toda la vida; por eso nuestro amigo —siempre será nuestro amigo— es un microbiólogo vitalista. Siempre incluía al final de sus mensajes -siempre tan cariñosos- una frase, en francés, de Louis Pasteur que sin duda define su pasión: “Señores, los microbios tendrán la última palabra”; “la última palabra», última palabra, que nos invita a escuchar con atención, porque esta palabra contiene Vida.

Josep Casadesús, que firmó “Pep(e)” para consagrar la unión de sus patrias, nació en Casserres, un pequeño pueblo de la comarca del Berguedà, en Cataluña, España. Obtuvo su doctorado mientras trabajaba con rizobio en la Estación Experimental Zaidín, CSIC (Granada, España) bajo la dirección de José Olivares. Como postdoctorado, Casadesús se formó en biología molecular en la Universidad de Sussex (Falmer, Inglaterra) en colaboración con Ray Dixon, y en genética bacteriana en la Universidad de Utah (Salt Lake City, EE. UU.) en colaboración con John Roth. Ha sido profesor invitado en el Biozentrum, Universität Basel (Suiza) y en la Università degli Studi di Sassari (Cerdeña, Italia).

En 1995 impulsó la creación del Grupo de Microbiología Molecular de la Sociedad Española de Microbiología, del que fue Presidente hasta 2000, y Vicepresidente de la Sociedad Española de Genética (1995-1999). De 2005 a 2010, Casadesús se desempeñó como Embajador de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) en Europa Occidental. A lo largo de los años ha sido un activo editor de libros y traductor. El legado filosófico de Max Delbrück ¿El espíritu de la materia? es su traducción al español favorita. Como editor de libros, recordamos el significativo título desentrañar la vida (1994), con Ruiz Berraquero, y su más reciente tarea editorial, Epigenética de las enfermedades infecciosas (2017), coeditado con Walter Doerfler. Fue redactor jefe de plásmidos, Microbiología Internacionalgenética PLoS. En 2019 fue elegido miembro de la Academia Europea de Microbiología.

En los últimos años, la investigación de Pep(e) se ha centrado en las ADN metiltransferasas. Dio un paso más en la comprensión de la información genética, estudiando cómo esta información también fluye entre genes (control transcripcional, epigenética) a través de procesos de modificación del ADN. Cabe señalar que cuando empezó a trabajar en esta línea, el campo estaba muy restringido y los pocos laboratorios interesados ​​en la epigenética bacteriana formaban un pequeño club. En los últimos seis o siete años, ha estado muy complacido de ver un crecimiento espectacular en el campo y un número cada vez mayor de artículos inspiradores sobre epigenomas de ADN bacteriano. Era consciente (y feliz) de ver cuánto había contribuido personalmente a abrir un campo fértil de investigación sobre la Vida.

Así era Pepe, verdaderamente valoraba el avance común de la Ciencia en el sentido más puro. Según ellos (y los nuestros), se están produciendo muchos desarrollos interesantes en microbiología. Estuve particularmente atento a la posibilidad de explorar si existían modelos ordenados de reducción genómica, cómo se explicaban las interacciones microbianas en los microbiomas, la terapia con fagos, la genómica unicelular y la modificación epigenética del genoma eucariótico impulsada por interacciones huésped – huésped patógeno. Me hubiera gustado avanzar más en el modelado matemático de procesos complejos, que es crucial para entender qué está pasando y sobre todo dónde explorar. Ser consciente de lo que hay que hacer es condición de un buen científico, como lo era Pep(e).

Pep(e) estaba enamorado de la Microbiología y pudo transmitir su pasión por el conocimiento y la ciencia a sus alumnos. La ciencia de nuestro país. Pepe tuvo una dilatada carrera internacional y podría haberse radicado en cualquier país del mundo. Sin embargo, eligió Sevilla, interrumpida por los veranos en Santa Pola, para inculcar en los jóvenes no sólo el amor, sino también el respeto por la ciencia y la experimentación estricta y precisa. No le gustaban los titulares ni las revistas que seguían las modas científicas. Prefería las revistas habituales. Y come. No podía concebir una reunión científica, una tesis o una visita sin disfrutar de las delicias locales, un vino perfectamente maridado y una larga sobremesa en la que poder hablar de ciencia, literatura, filosofía y arte (como el Retablo de Pedro de Campana en la Catedral de Santa Ana de Triana). Pep(e) abrazó la vida con entusiasmo y cuidó de sus amigos y colegas. Consecuencia de ello, el inmenso pesar por su prematura marcha, rápido, sin inquietar, muy Pep (e).

Nunca evitó hablar de la muerte, que siempre le pareció parte integrante de la vida. Cuando su padre falleció en 2007, su especial homenaje fue escuchar la Réquiem de Johannes Brahms, en una versión que había comprado con antelación, viendo que se acercaba la hora. Además del hecho de que siempre ha sido un brahmsiano, el hecho de que Brahms compuso el Réquiem cuando murió su madre, lo hizo particularmente apropiado. Además, como decía, Brahms es luterano austero y sereno, sobre todo en su segundo movimiento, que siempre ha sido su favorito.

Denn alles Fleisch (Luego toda la carne), es ist wie Gras (es como la hierba), und alle Herrlichkeit des Menschen (y toda la grandeza del hombre) Wie des Grases Blumen (es como la flor de los prados); Das Gras es verdorret (la hierba está seca), und die Blume abgefallen (y la flor se marchita).

Pero como la hierba y las flores, el recuerdo de Pep(e) Casadesús crecerá para siempre.

Celebremos haber podido comer con él en los verdes campos nutridos por los eternos microbios. Gracias por haber vivido querido Pep(e), gracias amigo.

Bruno González ZornUniversidad Complutense de Madrid.

fernando baqueroInstituto Ramón y Cajal de Investigaciones Sanitarias.

puedes seguir LA MATERIA dentro Facebook, Gorjeo y instagramo regístrate aquí para recibir nuestro boletín semanal.