Sam Fogarino, baterista de Interpol: “Ahora sentimos que pertenecemos a una generación, hace más de 20 años”

Fue uno de los números internacionales más importantes, en un cartel cuya línea media favorece a los más emergentes. El grupo Interpol tuvo una correcta presentación en la tarde del sábado 12 de noviembre en el marco de la primera edición de Primavera Sound Santiagocuyo principal atractivo fue la presentación de los Arctic Monkeys británicos.

Pero el peso de su carrera como uno de los puntales en la camada de bandas surgidas en Nueva York en torno al cambio de milenio era razón suficiente para verlos. Minutos antes de su presentación, a las 19:00 horas, nos recibe el baterista Sam Fogarino, integrante del grupo desde el año 2000.

Mientras el sol se ponía lentamente sobre el Parque Cerrillos, Fogarino reflexionó sobre lo mejor de los festivales al aire libre. Un espectáculo que la pandemia ha aplazado y que en todo momento parecía un reencuentro. “Los festivales son divertidos, sí -nos asegura sentado en un sillón en una sala acondicionada para recibir periodistas-. Sabes, creo que la mayoría de las bandas prefieren tocar en su propio show, pero tener una gran multitud por la noche es bastante romántico”.

Esa tarde, el set de la banda ofreció un espectáculo decente, pero no demasiado vibrante. Con años de experiencia, entienden que En los festivales, el escenario también debe apuntar al público que no conoce muy bien al grupo o que espera a otros (al igual que los Arctic Monkeys), el repertorio se construye a partir de una revisión de su discografía.

Aunque interpretaron 3 nuevas canciones de su último álbum La otra cara de fingirel juego incluye 4 temas de Antártida (2004) y 4 del famoso álbum debut, Enciende las luces brillantes (2002), un trabajo que en su momento fue aclamado por la crítica y le dio a la banda sus primeros éxitos con canciones como obstáculo 1, Sin título, PDAEntre otros.

El disco celebra esta temporada su 20 aniversario y sin duda ha entrado en la lista de discos imprescindibles de la escena neoyorquina, junto a otros títulos como ¿Es esto? (2001) Trazos o Fiebre para contar (2003) Sí, sí, sí. Cuando se le preguntó qué le dio más satisfacción de su debut, respondió: “Creo que es genial que la gente siga disfrutando del disco, que a la gente le siga gustando y siga siendo una especie de referente. Ya sabes, trato de no pensar demasiado en eso porque quiero seguir adelante y pensar en toda la banda. Pero dicho esto, es bastante sorprendente que, ya sabes, todavía está aguantando su peso”.

-Interpol apareció en un momento en que otros grupos surgían en Nueva York y se hacían un nombre, como los propios Strokes o los Yeah Yeah Yeahs. ¿Sientes que perteneces a una generación?

-Creo que ahora más que entonces, porque cada uno estaba haciendo lo suyo, ya sabes, sacar discos y hacer giras. Era más historia que algo que experimenté en el momento. Pero, ya sabes, mirando hacia atrás ahora, te das cuenta de que todo esto sucedió en algún momento y eso es lo que crea, ya sabes, una especie de escena. Así que creo que ahora es emocionante. Es genial verlo así a lo largo de los años.