Los 3 impuestos clave para declarar bitcoins y otros criptoactivos Por Investing.com

Investing.com – El mercado de las criptomonedas está en crisis. El interés por estos activos digitales ha aumentado en los últimos años, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, los ciudadanos todavía tienen muchas dudas, no solo sobre cómo gestionar estos bienes, sino también sobre cómo deben ser declarados a Hacienda. Sobre todo, porque todavía no cuentan con una normativa específica (MICA, el reglamento europeo para la regulación de los mercados de criptoactivos aún está en preparación y no debería empezar a aplicarse antes de 2024 como mínimo).

Aunque lo ideal siempre es empezar por la regulación y el posterior control, la tecnología avanza más rápido que la regulación, y actualmente en España no existe una legislación contable o fiscal específica respecto a las criptomonedas. Sin embargo, el hecho de que no exista una normativa específica no significa que no existan obligaciones tributarias que cumplir. En este sentido, desde Taxcripto, plataforma adaptada a la legislación fiscal española, han creado una guía fiscal clara y concisa para que los inversores sepan cómo pagar sus impuestos sobre este tipo de activos.

1. Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Cuando se pregunta si las criptomonedas están gravadas, la respuesta clara y directa es que sí, están gravadas en la declaración de la renta. Sin embargo, todas las transacciones realizadas con ellos no están sujetas a impuestos. En función del tipo de renta obtenida, podemos diferenciar a efectos fiscales las siguientes categorías:

  1. Ganancias o pérdidas por transmisiones.
  2. Ganancias o pérdidas por operaciones no derivadas de transmisiones (airdrop, hard fork, etc.).
  3. Rentas del capital mobiliario.
  4. Rentas de actividades económicas.

Cuando hablamos de ganancias o pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones, nos referimos a la rentabilidad obtenida por la venta de las criptomonedas, siendo esta rentabilidad la que debe declararse al IRPF, integrándose en la base de ahorro. En este sentido, a partir de 2021 tributa al tipo del 19% hasta 6.000 euros, del 21% de 6.000 a 50.000 euros, del 23% entre 50.000 euros y 200.000 euros y sube al 26% cuando se trata de rentas del ahorro. más de 200.000 euros.

Por el contrario, cuando nos encontramos con ganancias o pérdidas no derivadas de transmisiones, o lo que es lo mismo, rendimientos y activos de criptomonedas obtenidos como consecuencia de un regalo, ya sea a través de acciones de promoción, marketing (airdrop) o cadenas de block forks (hard tenedor) siempre que no exista una relación laboral o se ejerza en el marco de una actividad económica, el valor agregado se integra en la base del impuesto general sobre la renta y puede tributar hasta en un 47% dependiendo del resto de los ingresos.

En una tercera categoría, encontraríamos los rendimientos del capital mobiliario. Estos son los casos en los que se reciben criptoactivos para comprar y bloquear criptomonedas aportando liquidez al sistema (PoS Proof o Staking). Este tipo de operaciones hace que tras una adquisición previa de una determinada criptomoneda, se nos pague diaria, semanal, mensual o anualmente con un porcentaje del total de criptomonedas de este tipo que tengamos. De esta forma, dicha remuneración se considera como renta del capital mobiliario, integrándose en la base del ahorro y su escala de tipos impositivos antes mencionados.

Finalmente, está la categoría de rentas de actividades económicas, que incluye, por ejemplo, operaciones mineras (conjunto de procesos necesarios para validar y procesar transacciones de criptomonedas y recibir una recompensa a cambio) y ventas negociadas por cuenta de terceros. Esta es la forma más fácil de gravar las criptomonedas, ya que no hace ninguna diferencia con gravar cualquier otra actividad económica. Para ello es necesario estar dado de alta en un determinado epígrafe del IAE (modelo 036 ó 037), dado de alta en el RETA y presentar modelos trimestrales (130) y anuales (347).

2. Impuesto sobre el patrimonio (IP)

La Agencia Tributaria define en el artículo 1.5 de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo, las criptomonedas como “aquella representación digital de valor no emitida o garantizada por un banco central o autoridad pública, no necesariamente asociada con moneda legalmente establecida y que no tiene el estatus legal de dinero o dinero, pero que es aceptada como medio de cambio y puede ser transferidos, almacenados o intercambiados electrónicamente”.

Dada esta definición, las criptomonedas son consideradas, para efectos tributarios, como activos intangibles que, teniendo un contenido económico como el resto de los bienes que poseen, deben ser declarados ante el ISF. Es decir, toda persona física que sea titular de criptomonedas y cuyos activos tengan un importe superior al mínimo establecido por su Comunidad Autónoma deberá declarar el Impuesto sobre el Patrimonio. Si el patrimonio total a 31 de diciembre de 2021 (viviendas, fondos de inversión, acciones, saldo de criptomonedas…) es superior al límite de la comunidad autónoma en la que resides, estás obligado a declararlo. De media, el límite suele rondar los 600.000 euros, pero depende de cada comunidad autónoma en particular, por lo que es muy importante comprobar el límite que te afectará.

Para cumplimentar este impuesto se debe cumplimentar el modelo 714, sin necesidad de añadir el IVA. Más concretamente, es la sección Q, bajo el epígrafe “Tenencias de monedas virtuales”. Por lo tanto, todos los inversionistas que tengan saldos en criptomonedas al 31 de diciembre de cada año deben completar este recuadro.

3. Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD)

Al tratarse de una moneda virtual válida como medio de pago, la entrega de la misma, ya sea por donación o por adquisición de bienes por herencia o legado, estará gravada y tributará como parte del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD ). En este caso, se deberá incluir el número de unidades y el valor de las criptomonedas recibidas en la fecha en que se produzca la donación o el fallecimiento del causante. En esta etapa, el tratamiento a efectos de la DSI variará según se esté ante tal o cual caso, por ejemplo si el donatario es una persona física o jurídica, entre otros supuestos.

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