La Jornada – Paradox Teatro propone reflexionar sobre la migración con una obra altamente sensorial

“Nadie sale de su casa, escondido en una caravana, a menos que tenga hambre o miedo”. Estas son las palabras con las que comienza la propuesta de paso migración, donde se representan las vicisitudes de quienes se ven instados a emigrar a los Estados Unidos.

Se trata de una propuesta creativa de la compañía binacional México-Estados Unidos, Paradox Teatro, dirigida por los titiriteros Sofía Padilla y Davey T. Steinman, que se presentará por una corta temporada en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (CCB) .

“Es un trabajo muy sensorial y emocional, que utiliza imágenes, música en vivo y trabajo multimedia”, explicó Padilla, durante una entrevista con La Jornada.

En el escenario, Rubén, un fotógrafo de marionetas de tamaño natural, es el dibujante-narrador de una serie de historias sobre la migración; dibujos que realiza en directo durante el montaje, sobre una caja de luz que contiene arena o agua, y que sirve también como dispositivo para el teatro de sombras.

“Las fotografías que toma Rubén, en cierto modo, cobran vida, y son las diferentes historias las que se cuentan visualmente”.

La obra inmigrantes fue creado en 2018, en Minneapolis, Minnesota. Posteriormente, actuó en el Fringe International Puppet Festival de Nueva York y en el Bread and Puppet Theatre de Vermont.

análisis emocional

Originalmente, comentó el creador de la escena, una de las imágenes de la obra es la de un tráiler lleno de migrantes, donde uno de ellos, bajando de la camioneta, intenta cruzar el desierto, esto que lamentablemente nos remite a lo más reciente. Tragedia en San Antonio, Texas, donde se encontró un tráiler en cuyo interior, sin ventilación, refrigeración ni ventanas, además de sin agua y con casi 40 grados de temperatura, murieron hacinados más de 50 migrantes.

En la obra, continúa Padilla, “hay otra escena en la que hay un barco de refugiados que intenta cruzar el océano; está el de una madre y una hija que son separadas en la frontera, y la hija está encerrada en una celda esperando que alguien venga a buscarla para deportarla, pero también hay otras escenas de otro tipo de migración, por desastres naturales o como la migración de las mariposas monarca.

“Por eso invitamos a la reflexión, desde una visión más sensorial y emocional, para tener más compasión con las personas que emigran a otro país”, agregó Sofía Padilla.

“Lamentablemente no vemos que estas situaciones estén cambiando, al contrario, cada vez son más complejas”, agregó el creador escénico.

“Uno de los datos que se manipula durante la edición es que cuando cayó el Muro de Berlín en 1989 había 16 muros fronterizos en el mundo; ahora, en 2022, son 65.

“Nos dice que cada vez se ponen más barreras a los migrantes. Tenemos que preguntarnos a dónde vamos como humanidad y como individuos, por eso tenemos que presionar a los gobiernos para que cambien estas situaciones, y cambien la idea de que los migrantes vienen a llevarse “lo que nos pertenece”, cuando en realidad todos compartir el planeta.

Migrantes, con iluminación de Roberto Paredes, es una propuesta bilingüe que combina títeres, un circuito cerrado con proyecciones multimedia en vivo, con dibujos de arena y sombras chinas y música en vivo de Davey T. Steinman, quien toca trompeta, guitarra eléctrica y ukelele.

en la temporada de inmigrantes Quedan ocho funciones en la sala Xavier Villaurrutia, del CCB (Paseo de la Reforma y Campo Marte, estación Auditorio del Metro). Funciones jueves y viernes a las 20 h, sábado a las 19 h y domingo a las 18 h. La temporada finaliza el 17 de julio.

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