La firma electrónica y digital, un proceso no solo seguro, sino también sostenible

La firma electrónica ha llegado para quedarse en el mundo empresarial y en el día a día. Hoy se realizan miles de procesos con este recurso que, hasta antes de la pandemia, no tenía la fuerza que tiene hoy en el país.

Este recurso, además de eliminar muchos procesos y reducir los costes de los tediosos trámites presenciales, también es un aliado para el medio ambiente ya que se utiliza menos papel y por tanto se talan menos árboles. Además, permite a empresas y particulares reducir su huella de carbono.

Las mejoras en cuanto a durabilidad vienen marcadas por diferentes aspectos. Uno es la simplificación de los procesos en papel con documentos que deben ser firmados por una o más personas. Y más si tenemos en cuenta que de un árbol salen 17 resmas de papel de 500 hojas cada una.

La reducción de la huella de carbono se da porque la firma física, además del papel utilizado, implica desplazamientos y los correspondientes gastos de combustible, también consume la energía de impresoras y escáneres, y el tiempo en que se fabrican, en otros aspectos.

“Una de las ventajas de la electrónica es que es una firma que tiene la misma funcionalidad y la misma prueba que la firma manuscrita. En costos de papel para impresión, consulta de expedientes y notificaciones, una empresa se ahorra hasta un 70% en el costo de realizando trámites de firma digital física”, aseguró Sergio Acuña Salazar, gerente de producto de la Línea de Identidad Digital y Firma Electrónica de Olympia IT SAS.

legal y seguro
En Colombia, la firma electrónica está regulada por la Ley 527 de 1999, que luego fue compilada en el Decreto Único del Sector de Comercio, Industria y Turismo (Decreto 1074 de 2015), que reconoce, de manera rápida, como firma electrónica como siempre que reúna los requisitos de fiabilidad, seguridad y viabilidad para la ejecución del contrato o del procedimiento que se pretenda realizar.

A tal efecto, el numeral 3 del artículo 2.2.2.47.1 del citado decreto define la noción de firma digital de la siguiente manera: “Firma electrónica. Métodos tales como códigos, contraseñas, datos biométricos o claves criptográficas privadas, que permitan identificar a una persona, en relación con un mensaje de datos, siempre que sean fiables y adecuados en relación con los fines para los que se utilice la información. firma, teniendo en cuenta todas las circunstancias del caso, así como cualquier acuerdo relevante”.

Selon l’avocat Juan Felipe Medina, directeur du domaine du statut juridique des entreprises, la reconnaissance et l’adoption de la signature électronique apportent une série d’avantages tels que : l’authenticité, la confidentialité, l’intégrité et la sécurité, Entre otros.

La seguridad es un aspecto clave porque, según el abogado Medina, en virtud de que el proceso de firma electrónica se realiza mediante el uso de una serie de claves, códigos, datos biométricos o criptográficos que permiten la completa identificación de la persona o partes en una determinada empresa, evitando así la suplantación de identidad.

Un proceso que se ha acelerado con la pandemia
La llegada de empresas y ciudadanos, en general, al uso de la firma electrónica se ha acelerado con la pandemia. En el caso de las empresas, al ver parada su actividad por el aislamiento, empezaron a buscar alternativas en el mundo digital para ser más competitivas y no tener que cerrar. Algunos expertos afirman que covid-19 ha acelerado la velocidad de adopción de la firma electrónica en Colombia entre 10 y 15 años. Además, muchas empresas querían entender el valor agregado de los procesos digitales, porque antes del confinamiento, para algunas empresas, solo había un entorno y era que todos los trámites se hicieran de manera presencial.