Juan Diego Botto, un profesor gruñón que se saca el carnet en ‘No me gusta conducir’

Pablo Lopetgui (Juan Diego Botto) Es un profesor universitario de más de cuarenta años, gruñón y poco sociable. Se acaba de separar y, en medio de una crisis, decide intentar sacar su licencia. A su edad, sí. Esta es la premisa a partir de la cual no me gusta conducirserie creada y producida por Borja Cobeaga basado en su propia experiencia como estudiante de una escuela de manejo para adultos. Aunque en realidad es solo la primera capa de una ficción que equilibra lo divertido con lo emotivo. Los guiones están firmados, además de Cobeaga, por Diana Rojo, Borja González Santaolalla, Valentina Viso, Mar Coll y Juan Cavestany.

Borja Cobeaga cuenta en una entrevista con Audiencia antes del estreno que aún recuerda Juan Diego Botto cuando lo llamó para ofrecerle el papel protagónico y le dijo que no me gusta conducir Se trata de un tipo que quiere aprobar su licencia”. En ese momento, el actor “estaba un poco, no decepcionado, pero expectante, diciendo: ‘Va a estar bien con más cosas'”. Y sí, va mucho más allá. Botto lo comprobó al leer el guion y el espectador lo verá a partir de este viernes. Porque “el permiso de conducir es un pretexto”.

Director de fe de etarras Confiesa que “no le gusta nada la épica” y cree más “en las cosas de baja intensidad”. Así, con una idea aparentemente simple y banal, aprovecha para hablar de muchos temas. Uno de ellos, por ejemplo, es el hecho de que con los años “empiezas a tener una experiencia, te das cuenta de que si eres gruñón las cosas van a empeorar y el [Lopetegui] Tiene una especie de pausa, de decir: “Bueno, ahora tengo cierta edad”. Creo que este es el momento en que la gente puede cambiar.. Quiero decir, en realidad, se trata de más cosas, envejecer, la relación con los padres… Hay más elementos”.

Con una idea aparentemente sencilla, aprovecha para hablar de muchos temas: ‘el carné de conducir es un pretexto’

Lopetegui está en crisis y no es por su cumpleaños. “Creo que es otra cosa”, analiza Cobeaga, quien señala que “no tiene nada que ver con algo que habla de roles masculinos. Habla de un tipo muy concreto que se da cuenta de que se está convirtiendo en una persona aterradora”. un pedante inteligente. Pero Es un idiota sabio para abrazarporque sabe que está en crisis”. Y no reacciona comprándose “un descapotable”, por ejemplo. En efecto, parte de su situación emocional radica en su apego al viejo auto de su difunto padre y al recuerdo traumático de un programa de televisión llamado Segunda oportunidad, donde se han observado accidentes de tráfico. “En realidad, lo que quería contar era la historia de un tipo que se convierte en una persona horrible, una persona horrible, gruñona y se da cuenta de que puede cambiar. Esa es la premisa, que Está inspirado en mi propia experiencia.por otro lado”, añade.

La creencia de Cobeaga en puntos de partida fáciles hace no me gusta conducir en una ficción escolar de “una de las mejores series de la historia, Seinfeld, una serie sobre nada. De nada y todo, pero en que la premisa es muy mínima y que al final me pone en contacto con mucha gente, porque el carnet de conducir es algo que, por acción u omisión, todos hemos vivido”.

Huella del elenco

algo que se convierte no me gusta conducir, y que tiene mucho que ver con el trabajo del reparto, es que Lopetegui, como dice su creador, es “abrazable”, que conmueve y despierta empatía a pesar de todos sus defectos. Lo que se consigue con él se extiende a otros personajes. lucia caraballo Aporta a Yolanda, esa discípula de Lopetegui que se convierte en su compañera de autoescuela, una frescura y una simpatía que sirven de perfecto contrapunto a la protagonista. Y luego está Lorenzo, el instructor de manejo que da vida a david lorent y este es el gran descubrimiento de la serie. Lorente convierte a alguien que en la vida real podría ser aburrido, en la pantalla en un ladrón de escenas entrañable.

Este cariño del que disfruta la serie Cobeaga se atribuye, en gran medida, a los actores.

Este punto entrañable de los personajes que disfruta esta serie, Cobeaga lo atribuye, en gran medida, a los actores. El director explica que es algo que le había pasado antes, escribiendo “algo más oscuro, más cínico y, de repente, hay actores que lo iluminan todo (…) Sobre el papel se veía que el personaje podía ser un ser gris y Juan Diego Botto no es gris para nada. Y David Lorente, que es un tipo que puede parecer aburrido, un “cuñao”, de repente es también otra entidad muy abrazable. En este sentido, los que han aportado son los actores”. Con el enemigo acérrimo de Lorenzo y su hermano ficticio, interpretado por carlos arecesno pasa lo mismo.

Quien enseña a conducir a la protagonista aporta comedia, pero también, con Yolanda y el personaje de Leonor Watling, ayuda a Lopetegui a preguntarse si quiere llegar a ser lo que se está convirtiendo. Y su existencia responde al “cariño” de quien la creó por personajes así. “Diego San José y yo hemos escrito escenarios juntos donde siempre hay un personaje muy verboso que habla un poco con frases anticuadas. Aquí está el caso en el que hizo click, que le venía perfecto a un profesor de autoescuela”, resume Cobeaga, quien también dice que aunque no ha tenido uno así, es un poco lo que le dijeron y lo que podemos ver en los tutoriales del gremio en YouTube. Al final, el director de Pagafantas se lo llevó”microcosmos, que tiene su propio lenguaje“y lo usó para dar vida a un personaje”, lo cual no es solo aburrido, es un corazón pesado“.

Una escena de la serie “No me gusta conducir”. Virginia Martín Chico

Además de haber dado a luz al guión, Cobeaga reconoce que el casting facilitó un rodaje complicado por toda la preparación previa que requiere una escena rodada en un coche. Y entre esos, hay algunos en esta serie. A pesar de lo complicado que era, apostaron por “hacerlo de verdad porque te cuesta filmar en un cromado cómo aparcar un coche. Era duro por el calor, porque era un derroche de material… Lo que le salvó de hacerlo bien fueron los actores. La instalación de cámaras y focos y todo eso en el carro de la cámara tomó al menos una hora. Eso te dejaba poco tiempo para disparar, pero lo hicieron a la primera. Ni siquiera recuerdo”.

Otra cosa que se decidió fue darle un toque de ternura a la historia, a lo que su creador dice que su pareja, Nahikari Ipiña, lo empujó de Producciones Sayakay el canal, TDT. Se alegra de que lo hicieran porque “el punto melancólico siempre había estado ahí, tenía que ser una comedia, no una broma de un minuto, de baja intensidad. Pero todo el aspecto sentimental, que creo que es su particularidad en cierto modo, También fui empujado suavemente y me fui. Es cierto que nunca tuvo más drama del que pretendía, pero creo que lo que logró todo el elenco, y no me refiero solo a Botto, es que lo hizo más brillante. Era mucho más gris en el guión”.

Chistes y exposición en comedia.

I Don’t Like Driving se basa en la experiencia de Cobeaga al obtener su licencia

no me gusta conducir Se basa en la experiencia de Cobeaga al obtener su licenciatura, pero esa no es la única realidad que aborda la historia. En realidad, como se ve en pantalla, hay una autoescuela en Cuenca que se anuncia como “La autoescuela de los famososy en el que prometen buenos resultados con cursos intensivos. Juan Diego Botto se salió con la suya. Conozco a muchas personas a las que se lo quitaron allí, se fueron por una semana o dos y se lo quitaron. Creo que fue David Serrano, el director y guionista, quien me contó un montón de historias a partir de ahí. La verdad es que fue un muy buen trabajo de documentación y algo que creo que en un momento mío, que Me tomó dos años deshacerme de él. Realmente vine a reflexionar (…) Está bien documentado. De hecho, Juan, cuando estábamos haciendo el capítulo, dijo: “Fue así, de verdad”, resume.

La primera serie creada por Cobeaga ya se ha visto en algunos festivales, cosechado buenas críticas y algunas nominaciones. Sobre este tema, el director vasco comenta que “cada vez que haces una comedia te sientes muy expuestoEn el sentido de ver si funciona, si la gente se ríe. Además, en su caso, “estaba un poco tenso en el sentido de que es la primera vez que creo una serie. Colaboré como guionista con unos, como director con otros, pero es verdad que me impuso un poco, porque es un tipo de series que me encantan, pero nunca lo había hecho y sé que tiene sus propios códigos, diferente de un largometraje, al que estoy acostumbrado”.

Además, está el hecho de haber “exhibido mucho porque es una serie muy personal (…) La pregunta más importante que te puedes hacer cuando haces algo así, además de la pregunta cómica, es: ‘Le cuento a la gente mi vida y ¿realmente les va a interesar? ¿En qué momento narcisista se te ocurrió que tu experiencia de licenciatura podría conducir a algo interesante?’. Pero es cierto que gracias a esas capas que dices, creo que al final se supera el postulado mínimo. Hay más cosas.” Cuando habla sobre el riesgo de exposición al hacer comedia, agrega, se está refiriendo a “ese silencio posterior a la broma que no funciona”.