Contratos Inteligentes – DIAFINTECH

Seguro que has oído hablar de los contratos inteligentes o su término en inglés “smart contracts”. Pero, ¿qué son realmente? ¿cuando nacieron? ¿Cómo trabajan? ¿En qué marco legal en México?

Fondo

Los contratos inteligentes nacieron en los años 90; En concreto, nacieron en 1995 gracias a Nick Szabo.

Nacieron de lo que publica un glosario de contratos inteligentes donde se introduce por primera vez este concepto. La definición del autor es la siguiente: “Los contratos inteligentes son un conjunto de promesas, incluidos protocolos dentro de los cuales las partes cumplen las otras promesas. Los protocolos generalmente se implementan con programas en una red informática o en otras formas de electrónica digital, por lo que estos contratos son “más inteligentes” que sus ancestros en papel. El uso de inteligencia artificial no está implícito.

A pesar de la creación de estos modelos innovadores, la idea no se pudo llevar a la práctica porque en ese momento no se contaba con la tecnología necesaria para soportar el tipo de transacción. En 2009, la idea se hizo realidad cuando Satoshi Nakamoto creó el entorno perfecto para respaldar los contratos inteligentes; este entorno sería conocido como blockchain. Sin embargo, este nuevo entorno no admitía contratos inteligentes. No fue hasta 2013 que Vitalik Buterin desarrolló el ecosistema Ethereum.

Definición

Los contratos inteligentes son simplemente programas almacenados en una cadena de bloques que se ejecutan cuando se cumplen condiciones predeterminadas. Generalmente se utilizan para automatizar la ejecución de una transacción para que todos los participantes puedan estar seguros de inmediato del resultado, sin involucrar a un intermediario o perder el tiempo. También pueden automatizar un flujo de trabajo, activando la siguiente acción cuando se cumplen las condiciones.

Una nueva era

Varios expertos señalan que los contratos inteligentes llegaron para quedarse y su evolución es solo cuestión de tiempo. Por ejemplo, según Eric Chen, director ejecutivo y cofundador de Injective Labs, una empresa de investigación y desarrollo enfocada en crear soluciones financieras descentralizadas, señala que los contratos inteligentes son revolucionarios porque alteran de manera efectiva la forma en que los usuarios pueden celebrar y ejecutar ESTÁ BIEN. Señala que en cualquier acuerdo entre dos o más partes, hay términos que deben crearse, generalmente un tercero que está facultado para supervisar la legitimidad de dicho acuerdo y confiar en que el acuerdo se hará cumplir. Pero, los usuarios son propensos al error humano. La estructuración de los términos puede causar fricción, un tercero a veces puede ser una figura decorativa innecesaria. La confianza no solo puede ser subjetiva, sino también rota. Los contratos inteligentes reemplazan la necesidad de tener un intermediario de confianza cuando se debe realizar una transacción al permitir que el intermediario de confianza tenga una lógica codificada y un código para ser ley, esto elimina cualquier ambigüedad cuando se trata de ejecutar una transacción porque el usuario confía en el código para cumplir con los términos y puede acelerar en gran medida la actividad de la transacción.

También contamos con Brian Greenberg, CEO y fundador de la aseguradora Insurist. Afirma que los contratos inteligentes eliminan la necesidad de intermediarios. Simboliza que puede hacer negocios con cualquier persona en el mundo sin tener que preocuparse por ser estafado o perder dinero en una estafa.

Si bien es cierto que la ley aún va a la zaga de la tecnología, en el caso del blockchain y más concretamente de los contratos inteligentes; En general, no existe un marco legal que prohíba o limite el uso de estas nuevas tecnologías. Por supuesto, en algunas partes del mundo, las cadenas de bloques están reguladas; pero en México y muchas partes del mundo aún no lo son. Es solo cuestión de tiempo que estos entren al marco regulatorio, pues ahora los contratos inteligentes deben tener las mismas características que un contrato físico.