Consumidor en recesión | El economista

En la edición del 6 de junio de Sin Fronteras, analizamos la creciente probabilidad de una recesión para la economía estadounidense.

En esta ocasión, hicimos referencia a las declaraciones del presidente y director ejecutivo de JP Morgan, Jamie Dimon, quien argumentó que la economía enfrenta una tormenta inminente y la pregunta es si la tormenta se parecerá más a un huracán de categoría 5 o a una tormenta tropical.

El número de especialistas que anticipan una recesión en el futuro cercano se ha incrementado ya que la Fed se ha visto obligada a endurecer su política monetaria para combatir los aún altos niveles de inflación.

Sin embargo, algunos especialistas aseguran que sectores muy importantes de la economía estadounidense, como el consumo privado, que representa el 70% del PIB, ya están en recesión. La definición técnica de una recesión es dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB.

En el primer trimestre de este año, la economía estadounidense registró una contracción anualizada de 1,5% respecto al cuarto trimestre de 2021.

Sin embargo, gran parte de la contracción provino de niveles más bajos de inventario del sector privado y menores exportaciones netas. Excluyendo estos dos choques, es claro que el componente interno de la demanda agregada ha mantenido un crecimiento saludable.

El mayor componente del PIB de EE. UU., el consumo privado, registró un sólido crecimiento anualizado del 3,1%. Esta es la razón por la que la publicación de las cifras del PIB del primer trimestre en abril no provocó una discusión seria sobre el inicio de una recesión.

Sin embargo, las perspectivas para el segundo trimestre son muy diferentes. Las previsiones se han revisado a la baja y la última publicación de la actualización semanal que hace la Fed de Atlanta muestra un crecimiento anualizado del 0,3%.

Aunque el crecimiento es positivo, evitando una recesión por definición técnica, los indicadores adelantados parecen indicar que el consumo privado ya está en recesión.

El índice de confianza del consumidor publicado por la Universidad de Michigan se desplomó nuevamente en junio, alcanzando su nivel más bajo en 50 años.

La disminución es mayor que la observada en las últimas 11 recesiones en los Estados Unidos. Además, el desplome fue generalizado ya que todos los componentes del índice registraron caídas.

La contracción del índice proviene de dos fuentes principales. La primera es que el poder adquisitivo de los consumidores se ve muy erosionado por las presiones inflacionarias y el aumento de las tasas de interés. El segundo es un impacto negativo sobre la riqueza debido a la caída generalizada de los precios de los activos financieros.

En línea con la caída de los indicadores de confianza del consumidor, las ventas minoristas de mayo se contrajeron un 0,3% con respecto a abril, mientras que la cifra de abril se revisó a la baja.

Si bien la comparación anual aún muestra un aumento de 8.1%, es importante considerar que estas cifras incluyen un incremento anual de 43% en las ventas de gasolinas debido al alza en los precios de los combustibles.

La desaceleración del consumo, junto con la desaceleración continua del inventario en el sector privado (dada la desaceleración del consumo, las cadenas minoristas y los proveedores se centrarán más en reducir sus altos niveles de inventario que en aumentar sus pedidos), pintan un panorama complicado para el PIB en los próximos trimestres.

Aunque es un poco prematuro hablar de recesión, es claro que el consumo se encuentra en un proceso de marcada desaceleración que presagia el inicio de una típica recesión cíclica.

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Joaquín López - Doriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, SC

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Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, SC, firma de asesoría en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Se graduó con una licenciatura en economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con honores y el promedio más alto de su generación. Tiene una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue honrado con la Beca Chevening del British Council.

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