Centenario Alain Resnais: Crítica de ‘Providence’ (1977)

las reseñas de José F. Pérez Pertejo:
Providencia

Como antes (casi) todas las películas de Alain Resnaisel espectador que se acerca Providencia sin tener ni idea de lo que va a ver, pronto se verá perdido frente al juego narrativo planteado por el dramaturgo inglés david mercier del guión y de sí mismo Resnais a la producción y, sobre todo, a la edición.

Tras una sucesión de planos aparentemente inconexos, encontramos la mano de un anciano que intenta recoger una bebida, la deja caer al suelo, la rompe y pronuncia las tres primeras palabras de la película: “mierda, mierda, mierda”; luego, se desarrolla una secuencia con aspecto de guerrillero en el corazón de un bosque en el que un hombre, también anciano, con aspecto de ermitaño se esconde detrás de un árbol. La tercera secuencia plantea un tercer escenario, un hombre de traje llamado Claud (Dirk Bogard) actúa como abogado interrogando en un juicio al presunto asesino del anciano ermitaño de la secuencia anterior que, al parecer, antes de pedir que lo mataran, se convirtió en hombre lobo.

Apenas han transcurrido cinco minutos de película y el planteamiento fílmico obliga al espectador a desistir de cualquier intento de comprensión desde la narración clásica y prepararse para encajar las distintas piezas visuales y sonoras que GraciasResnais poner en la pantalla. ¿Una voz en off parece decidir el destino de cada personaje en un momento dado, introduce nuevos personajes a su conveniencia e incluso corrige una acción o una palabra si juzga que no es adecuada para el avance de su ficción? Aquí está la clave de la película, ¿qué vemos, una realidad que el narrador recuerda o una ficción inventada por él mismo?

Pero, al contrario de lo que sucedió en El año pasado en Marienbad, Resnais No llega tan lejos en la radicalidad de su propuesta y, de la mano de su guionista, ofrece un soporte que permite al espectador aferrarse a algo comparable a una historia y no conformarse con apreciar texturas, mensajes cifrados u observaciones visuales. . Primero, alrededor de la marca de veinte minutos, Resnais hace más accesible su película al hacer visible al narrador, dueño de la voz en off que, en realidad, actúa como un demiurgo disponiendo a su antojo de lo que viven, dicen y sienten los demás personajes. Este narrador-demiurgo no es otro que Clive (Juan Gielgud) un escritor crepuscular que, sintiéndose próximo a la muerte, se acerca a la creación de la que podría ser su última novela.

Una noche de insomnio intercalada con pesadillas ebrias le sirve a Clive para utilizar a su antojo a sus personajes en una especie de ajuste de cuentas con el pasado y una cínica expiación de culpas y pecados. Los personajes, sus personajes, no son otros que su hijo Claud (el bogarde), su nuera Sonia (Ellen Burstin), su hijo bastardo Kevin Woodford (david warner) y su esposa Molly (Elaine Stitch) que en la ficción, para complicarlo aún más, llama a Helen Wiener. Entre ellos establece vínculos cambiantes y acciones más o menos comprensibles en lo que parece (aunque Resnais negó que ese fuera su objetivo) un ensayo sobre el proceso creativo.

Providencia ofrece un continuo coqueteo entre el paso del tiempo y sus efectos sobre la memoria (quizás la principal preocupación temática de Resnais a lo largo de su carrera) con la siempre espinosa relación entre ficción y realidad. La línea borrosa entre el sueño y la vigilia (con el ingrediente añadido del alcohol para complicar aún más las cosas) sirve para Resnais (a través de Gracias) reflexiona sobre cuestiones tan complejas como la inexorabilidad del envejecimiento, la búsqueda de un código moral con el que conducirse en la vida, la muerte, el suicidio, la infidelidad o un tenue cuestionamiento de la burguesía y sus valores tradicionales.

Finalmente, la estructura dramática de un escenario dividido en tres actos (relativamente) clásicos, ofrece un tercer acto apegado a la realidad, aclarando parcialmente todo lo comentado en los dos anteriores. Al día siguiente de que la noche de insomnio y borrachera dé paso a la mañana del 78 cumpleaños de Clive, sus hijos y su nuera vienen a visitarlo a su mansión, llevándole regalos y silenciando los reproches que se leen en sus rostros, en Claude en particular interpretado por un Dirk Bogard sobrio, frío y muy matizado en el gesto.

Todo el quinteto protagonista realiza una actuación admirable a pesar de los vaivenes de ciertos personajes en el limbo de la realidad y la ficción. Juan Gielgudquien recibió el premio al mejor actor del año por la Círculo de Críticos de Cine de Nueva Yorkpone en juego toda su actitud teatral y, sin abusar de la gestualidad ni caer en el histrionismo, recrea un personaje tan difícil de amar como de odiar y que se inspira en el escritor estadounidense hp lovecraftnacido en el pueblo de Providence, Nueva Inglaterra, donde Alain Resnais Había pasado una buena temporada embarcado en varios proyectos cinematográficos que, al final, no vieron la luz del día.

Providencia Fue la primera película de Resnais hablada en inglés, aunque se hizo una versión doblada al francés en la que François Perier doblado a Bogarde, Nelly Borgeaud a BUrstyn, Claude Dauphin a Gielgud y un joven Gérard Depardieau a Warner. La película fue un verdadero éxito en Francia y fue coronada gran ganadora de algunos estrenos. César (en su tercera edición) donde ganó siete premios incluyendo Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guión, Mejor Montaje y Mejor Banda Sonora para una Miklos Rozsa que para entonces ya habia ganado tres Oscar incluida la de la inolvidable partitura de Ben Hur (Guillermo Willyer, 1959). También consiguió el punta doradamás alto honor de SEMINC de Valladolid en 1977.


No es fácil de ver Providencia en nuestro país actualmente no está disponible en ninguna plataforma y la única edición en DVD conocido fue un verdadero desastre en el que manga incluía un doblaje en español y francés y omitía la versión original en inglés. Actualmente no existe una edición internacional de Providencia fácilmente accesible y asequible. Sería deseable y muy bienvenido que una editorial, aprovechando el centenario de su director, hiciera una edición con imagen y sonido restaurados y, por supuesto, respetando la versión original en inglés.

Providencia

CARTEL DE LA PROVIDENCIA