Banco de México advierte sobre riesgos para el crecimiento económico por el rápido aumento de las tasas

Foto de archivo de la sede del Banco de México en el centro de la Ciudad de México.
Foto de archivo de la sede del Banco de México en el centro de la Ciudad de México.Susana González (Bloomberg)

El objetivo principal del Banco de México es mantener la inflación baja y estable. Esta es la premisa escrita con letras de oro del banco central de México, sin embargo, en el contexto actual, con una inflación al alza desde hace meses y una tasa de interés en un nivel sin precedentes del 10%, la institución enfrenta un momento de máxima tensión. El acta de la última reunión de directorio publicada el jueves reveló que si bien todos los miembros coincidieron en la necesidad de seguir subiendo la tasa de interés, hay al menos un miembro del banco central que advirtió que un ritmo demasiado restrictivo de la política monetaria del país podría haber efectos contraproducentes sobre el consumo, el crédito y la inversión. Al igual que el resto de los bancos centrales del mundo, el Banco de México se encuentra en una encrucijada entre mantener la tendencia alcista de las tasas de interés, como principal garante para anclar el alza de precios, o reducir el ritmo de estas alzas para no hacer encarecer el crédito, inhibir el consumo y asfixiar la economía. La última reunión de política monetaria en México a principios de este mes resultó en la aprobación mayoritaria para subir la tasa en 75 puntos base, en línea con la Reserva Federal de Estados Unidos.

En el acta del pasado 9 de noviembre —documento en el que se exponen los argumentos sin identificar al ponente— un diputado consideró importante reducir el ritmo de incrementos dado el balance de riesgos asociados a las decisiones de política monetaria. El miembro del banco central consideró que la reciente fortaleza de la moneda nacional ofrece una oportunidad para ello. Opina que existe, por un lado, el riesgo de implementar un endurecimiento monetario insuficiente, lo que daría lugar a un proceso inflacionario más persistente y costoso de revertir, y, por otro lado, el de implementar un endurecimiento monetario excesivo. ello tendría repercusiones en la estabilidad macroeconómica y financiera. Agregó que un alto costo financiero puede afectar a empresas, instituciones financieras y gobiernos con altos niveles de endeudamiento y deteriorar las perspectivas de crecimiento económico y empleo, lo que podría incrementar las primas de riesgo.

Sin embargo, el resto de los integrantes del Banco de México consideró que aún se debe mantener una política restrictiva debido a la incertidumbre del contexto geopolítico y que, a pesar del alza de precios que mostró signos de moderación, la inflación subyacente (que no tiene o energía debido a su volatilidad) sigue aumentando en el país. “No será posible relajar las condiciones hasta que se observe una trayectoria descendente clara y sostenida de la inflación. Resaltó que, con base en la información disponible, es claro que será necesario mantener una postura monetaria restrictiva en el horizonte de planificación, lo cual considera que debe ser comunicado de manera explícita”, comentó un miembro del Banco de México.

Con respecto a la política monetaria de la Reserva Federal, un miembro de la junta agregó que la institución conduce su política monetaria tomando en cuenta todos los determinantes de la inflación, incluyendo las acciones de la Reserva Federal. Argumentó que México y Estados Unidos enfrentan importantes presiones inflacionarias y están en un ciclo de endurecimiento monetario, sin que ello implique que el Banco de México esté siguiendo mecánicamente a la Reserva Federal. Otro miembro aseguró que se debe mantener un diferencial de tasas de interés con Estados Unidos de al menos 600 puntos básicos, por lo que los ajustes a la tasa de fondos federales deben seguir siendo el piso. Dijo que fue una decisión informada y no una reacción automática. Agregó que solo se podrá salir cuando las dinámicas inflacionarias diverjan o exista certeza sobre la tasa terminal de la Reserva Federal.

En cuanto a los pronósticos de inflación en México, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno señalaron que para el corto plazo los pronósticos de inflación general muestran revisiones marginales a la baja, mientras que los correspondientes a la inflación subyacente se han revisado levemente al alza. Algunos señalaron que por primera vez en varios meses, el pronóstico para el general no se ha ajustado al alza, sin embargo, todavía hay nubes oscuras en el horizonte debido a la persistencia del componente subyacente en niveles altos. Los expertos señalaron que la inflación de las materias primas alimentarias es la más presionada, así como su preocupación por el aumento de la inflación subyacente, que no tiene en cuenta los alimentos frescos ni la energía por su volatilidad, y que se ubicó en octubre en 8,42%. Incluso, un consejero insistió en que se mantiene el riesgo de que la pandemia y el conflicto geopolítico sigan presionando los precios de diversos bienes y servicios.

Las presiones inflacionarias parecen estar disminuyendo un poco, pero no han desaparecido. En este contexto, la mayoría de los miembros del banco central de México pronosticaron que las tasas de referencia en todo el mundo se mantendrán altas por un período prolongado. Algunos señalaron que algunos bancos centrales de América Latina han anunciado el final de su ciclo alcista o deberían llegar a él pronto. En este contexto, un miembro del Banco de México reflexionó sobre la evaluación de los riesgos que enfrentan los bancos centrales. “Por un lado, el riesgo de que se detenga prematuramente el proceso de endurecimiento, provocando una inflación más arraigada y difícil de combatir y, por otro, que un endurecimiento excesivo afecte significativamente a la actividad económica o provoque inestabilidad financiera”, indica el documento.

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